Capítulo 9: Amarga verdad.
—¿Quién es el próximo?

La voz del alfa llenó el salón de entrenamiento. Un círculo en la zona sur del castillo donde el suelo era de arena y las vallas de contención de madera. Orion se recostó en las tablas viejas y puso una mueca de disgusto hacia el hombre.

El tipo era alto como un poste, corpulento y tenía una enorme bigote en su rostro. Vestía camisa y pantalón y olía a algo raro que no le gustaba ni a él ni a su lobo, pero bueno. Él no era nadie para juzgar.

«Ya lo estás juzgando lo suficiente,» susurró Valk en su cabeza. El lobo pardo de ojos mieles y tamaño mediano.

—¿Quieres ir? —preguntó Evanik con dulzura a su lado, dejando caer una mano en su hombro.

Orion levantó la vista hacia él y negó. Puede que fuera un soldado, pero divertir a otros no era parte de su trabajo y por el rostro de Iliana, ella pensaba lo mismo.

Ellos no eran parte de la guardia rela. Servían a Kallias, a los Grevyre y a Graland. Pero aún así querían verlos pelear y llenarse de polvo como si e
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