—Buenas tardes a todos —saludó el con una mueca en los labios, mirando a cada uno de los presentes con aparente tranquilidad—. He de imaginar que ustedes, tan distinguidos caballeros, son el gran y honorable concejo de Astraria.
—Príncipe Kalllas —Llamó suavemente el rey Richard, el hombre estaba teniendo problemas para encontrar su lengua con tal imagen—. ¿Qué fachas son estas?
Kallias de miró a sí mismo, como si ya no supiera qué tan mal de veía. Se pasó las manos por la ropa pintada de bar