Capítulo 16: Pensamientos difusos.
La oscuridad lo envolvía como un manto húmedo y Kallias corría sin control por un pasillo que parecía alargarse hasta el infinito, donde las paredes se curvaban y susurraban nombres que no recordaba. Sus pasos no producían sonido, pero sentía que cada movimiento era seguido por algo invisible. El aire era denso, mezclando tierra húmeda y hierro, y un frío que penetraba hasta los huesos lo obligaba a estremecerse.
Gritos apagados surgían de la nada. Figuras sin rostro caían a su alrededor, cad