Capítulo 10: Esperar por ver.
La noche era perfecta en el cielo, las estrellas brillaban y las copas se movían al compás del viento. En el ala oeste del castillo, Marcus se recostaba en un sillón enorme, rodeado de muebles de caoba, cortinas pesadas y alfombras que amortiguaban los pasos.
Un vaso de licor giraba lentamente entre sus dedos, y cerca del balcón, dos jóvenes conversaban, fumando mientras el humo ascendía.
—Aburrido… todo aburrido —comentó Jonas, hijo del duque Frendmort, con voz despreocupada.
—¿Y ese nuev