—¡ADRIÁN!
El monitor comenzó a emitir sonidos desesperantes dentro de la ambulancia.
Los paramédicos reaccionaron inmediatamente.
—¡Está perdiendo el pulso!
El mundo entero volvió a derrumbarse para Emilia.
No.
No después de todo eso.
No ahora.
Victoria comenzó a llorar aterrorizada mientras uno de los médicos intentaba apartarlas.
—Necesitamos espacio.
Pero Emilia seguía sosteniendo la mano de Adrián.
Con desesperación.
Como si pudiera mantenerlo vivo simplemente no soltándolo.
—Por favor… qué