El mundo entero quedó en silencio.
Incluso la lluvia pareció desaparecer por un instante.
Adrián observaba a Mauricio sin poder respirar.
Sin entender.
Sin querer entender.
—¿Qué acabas de decir…?
La voz salió apenas en un susurro roto.
Mauricio sostuvo el arma con firmeza mientras las lágrimas seguían mezclándose con la lluvia sobre su rostro.
Y aun así… sonreía.
Una sonrisa llena de dolor y locura.
—Ya me escuchaste.
El corazón de Emilia latía violentamente mientras abrazaba a Victoria contra