Las luces de los vehículos atravesaron la lluvia como cuchillas.
Todo ocurrió demasiado rápido.
Puertas abriéndose violentamente.
Hombres armados descendiendo.
Gritos.
Radios.
Y entonces… silencio.
Un silencio pesado.
Mortal.
Porque el hombre que bajó del vehículo central hizo que el cuerpo entero de Adrián se congelara.
Samuel Rivas.
Vivo.
Después de tantos años.
El corazón de Emilia comenzó a latir tan fuerte que dolía.
Porque aquel hombre no parecía normal.
Había algo aterrador en él.
La man