Era la mañana de sábado y ya pasaban de las nueve. Kate bajaba del taxi, después de despedirse de Daniel, con un gustito de querer más. Los dos habían acordado pasar el día juntos, pero, infelizmente, una llamada de última hora lo hizo cambiar los planes.
Daniel era médico cardiólogo y estaba acompañando personalmente a un paciente que necesitaba un trasplante de corazón. Esta mañana recibió una llamada avisando que había un donante compatible para su paciente, así que necesitaba estar allí inm