—¿Fui una tonta, no fui? —preguntó.
—Ey, no te pongas así, no te estoy juzgando, solo quiero entenderte.
—Estábamos conversando en la cocina y de repente él se acercó. Fue tan rápido que no tuve ninguna reacción.
—Me imagino la tensión que sentiste. Ese hombre es terriblemente irresistible. Apuesto a que recordó que ya estabas mojada y por eso no tuvo miedo de volver a caer en la lluvia.
—Ni siquiera sé qué pensé… Creo que estaba en trance y solo desperté cuando tú apareciste allá en el cuarto.