La comida que habían pedido fue servida, y ella decidió ignorar lo que Tácio acababa de decir. Había cosas que no podrían ocurrir, pues ella consideraba que era demasiado tarde.
—Dijiste que necesitabas mi ayuda. ¿Qué querías decirme? —preguntó ella, recordando el mensaje que él le había enviado.
—Muy bien. —sonrió, percibiendo que ella no quería tocar aquel tema. —Mi hermana menor se va a casar.
—¿En serio?
Tácio tenía una hermana menor, que vivía con los padres. Después de la facultad, se graduó en pediatría y pronto consiguió un novio.
—Ella me invitó para ser el padrino de la boda, pero lamentablemente, no podré aceptar —dijo con cierta melancolía. —La propuesta que recibí aquí en Estados Unidos me impedirá participar en algunos eventos para los padrinos, así que solo podré estar el día de su boda como invitado.
—Qué pena. Lo digo por ella —corrigió. —Porque estoy muy feliz por ti, haciendo acompañamientos con residentes de otro país; eso significa que tu trabajo está siendo más r