Era la mañana del viernes cuando Ethan llegó a la empresa con cara de pocos amigos. Desde el primer momento, Rafa percibió que algo no estaba bien, pero continuó trabajando normalmente; sabía que los problemas de él no eran de su incumbencia. Como siempre, fue a la cafetería que quedaba al lado de la empresa y pidió el café del jefe. Como sabía que él no tenía empleada en casa, comenzó a comprar algo para que Ethan pudiera comer acompañado del café. No es que él lo hubiera pedido. Pero como lo