Y, una vez más, allí estaba Ethan, sacando a la luz lo que Rafaela más quería olvidar.
—No debería haber llamado para ti ayer —él comenzó, con un tono más serio.
—Estoy totalmente de acuerdo —respondió Rafaela, sin esconder el descontento con la noche anterior.
—Reconozco que fue un error. Si eso vuelve a ocurrir, no necesitas venir a buscarme.
—¿Y si tú me amenazas?
—No tomes en serio lo que digo cuando estoy borracho. Lo que importa son mis palabras ahora, cuando estoy sobrio, hablando direct