Al abrir la puerta del apartamento donde vivía Rafaela, y al cual ya tenía acceso mediante la contraseña, Ethan encontró todas las luces apagadas. Lentamente, sin hacer ningún ruido, caminó hasta su habitación y abrió la puerta, intentando hacer el menor ruido posible.
Ya eran casi las cinco de la mañana, pero como el tiempo estaba nublado, todo seguía oscuro. Caminando despacio por la habitación, vio a su hija en la cuna, durmiendo como un angelito. Suspiró agradecido por poder apreciar aquell