Los dos pasaron un tiempo más conversando en la sala, hasta que Ethan decidió que ya era hora de irse.
Ella se aseguró de acompañarlo con la bebé en brazos hasta el estacionamiento del edificio donde vivía.
—Muchas gracias por venir a vernos —dijo ella.
—Yo soy quien agradece la invitación. Fue bueno ver que tu bebé está bien y también fue bueno salir un poco de la rutina.
—Sé que puede sonar extraño lo que voy a decir ahora, pero cuando quieras venir de nuevo, solo dímelo —dijo un poco tímida.