En el coche, Rafaela notó el cambio repentino de humor de Tácio. Estaba serio y conducía en silencio.
Incómoda con todo ese silencio, decidió preguntar qué estaba pasando.
—¿Pasó algo que no quieras contarme?
—No es nada —respondió.
—Tácio, ¿de verdad vas a ocultarme las cosas?
—¿Y tú no ocultas? —dijo nervioso.
Esa frase le hizo tener la certeza de que algo muy mal estaba ocurriendo.
—Yo no oculto, solo intento evitar algunas cosas que podrían resultarte aburridas.
—Rafa, no deberías decir ese