—Bueno, creo que tendré una agenda llena de aquí en adelante, tal vez no podamos encontrarnos —dijo Rafaela, intentando esquivar aquel encuentro.
—Él se quedará bastante tiempo por aquí, creo que tendrás tiempo para organizarte y verlo —Tyler insistió, con una sonrisa amistosa.
—Sí, quizá —respondió ella, intentando disimular la incomodidad.
Aunque no tenía intención de verlo, Rafaela no quiso negarse directamente. Planeaba inventar una excusa cuando Tyler intentara concretar el encuentro. Lo último que quería era ver a Tácio, especialmente cuando su barriga empezara a crecer.
Los caballos en el hipódromo estaban en posición, y las sillas del palco comenzaban a llenarse.
—¿En qué caballo apostaste? —Tyler preguntó, intentando iniciar una conversación.
—En ninguno. Una vez más, solo vine para acompañar a mi amiga —respondió Rafaela, con una sonrisa educada.
—¿No te parece aburrido que tu amiga empiece a salir con alguien? Digo, ¿no crees que sería más interesante si ustedes salieran en