No dormí.
Ni un segundo.
Cada vez que cerraba los ojos… la escuchaba.
Mamá.
La palabra retumbaba en mi mente una y otra vez, como un eco que se negaba a desaparecer. No importaba cuánto intentara ignorarlo, cuánto intentara convencerme de que había sido un error, un lapsus, un sueño…
Seguía ahí.
Clara.
Real.
Mamá.
Me giré en el sillón, apretando la manta contra mi cuerpo, como si eso pudiera protegerme de lo que sentía.
¿Cómo podía Noah haber dicho algo así con tanta naturalidad?
Com