Habían pasado algunos meses desde aquella noche de la fiesta.
El invierno, frío y silencioso, había quedado atrás. Ahora la primavera se abría paso poco a poco, llenando el aire de luz, de colores suaves, de vida nueva.
Y la casa de Nathan…
ya no era la misma.
Se había llenado de risas.
De pasos pequeños corriendo por los pasillos.
De voces que ya no temían romper el silencio.
Ahora era un hogar.
Uno de verdad.
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En la sala, Noah corría descalza sobre la alfombra, abrazando con fuerza