Los Alfas ya habían partido al Sur, dejando tras de sí un eco de autoridad y presagio y la quietud de la mansión parecía presagiar que algo estaba a punto de estallar.
Katherine se encontraba en la habitación donde Cassian la había dejado, tenía los dedos entrelazados, la respiración contenida. Su instinto la alertaba, estaba segura de que algo iba a suceder en cualquier momento.
Katherine lo sintió antes que nadie.
Su loba podía estar dormida e incluso su poder pero su instinto no.
Levantó la