El corazón de Katherine dio un vuelco tan violento que la hizo agitarse.
Estaba en su habitación, pero enseguida sintió su presencia, ahí estaba él.
Cassian.
Sus ojos enseguida lo buscaron y lo encontraron ahí. Alto, ancho de hombros, la camisa negra abierta hasta la mitad del pecho, tan aterradoramente guapo como lo recordaba. Su olor despertó algo salvaje en ella, llenó la habitación antes de que él diera un solo paso cerca de ella.
—No —susurró ella retrocediendo hasta chocar con la cama—. No