—¿Estás sintiéndolo? —preguntó Dana con un tono de reverencia hacia Aisha.
Ninguna de las dos había dejado ni siquiera por un segundo a Katherine apretando su mano como si ella pudiera sentirlas a ambas.
—Sí —respondió la hembra—. El poder de estos cachorros no se parece a nada que haya sentido. Es increíble.
Gala no levantó la mirada hacia ellas.
—La Diosa Luna los ha bendecido pero muchos temerán esa bendición.
De entre las sombras, una figura observaba.
Era una ayudante más, cubierta con un