Su cuerpo desnudo se presionó contra el suyo y sus manos la exploraron con urgencia contenida, una se mantuvo firme en su cintura y la otra comenzó a bajar por su vientre hasta rozar su entrada resbaladiza, no precisamente por el agua que los cubría.
Katherine siseó arqueando su espalda inevitablemente ante la sensación placentera y Cassian gruñó en respuesta.
—Pregunta, Bambi —murmuró contra su boca antes de besarla dura y posesivamente, su lengua la invadió mientras sus dedos la penetraron le