En el salón Amarok hablaba en voz baja con Kian. Devanie estaba sentada con esa elegancia y coquetería innata, era una de las lobas más poderosas del Bosque Oscuro y Adhara había heredado tanto su belleza como su fuego interior.
—Sigue escapándose por las noches —dijo Amarok con el ceño fruncido—. Mi princesa cree que no lo sé.
Kian soltó un gruñido bajo.
—Es terca como su madre pero tiene potencial. Solo necesita enfocarse, si siguiera entrenando con seriedad...
Devanie sonrió divertida mirand