Maverik caminaba en círculos lejos de los ojos de la manada.
La noche era fría, pero el calor de su propia furia lo mantenía caliente.
Cada paso era un recordatorio cruel, Katherine estaba con Cassian.
Otra vez.
Siempre.
Se arrepentía cada día de haberle hecho daño en el pasado, de dejar que Cassian se la llevara pensando estúpidamente que no podía perderla por ese bastardo psicópata.
Qué él no podía enamorarla porque era suya, sin embargo, la Diosa Luna tenía planes.
Ella destinó a Katheri