Ella alzó una mano acariciando la mandíbula de Cassian sin dejar de mirarlo y sintió que una lágrima se le escapaba de los ojos por el vacío que había detrás de esa sonrisa burlona.
—No quiero que hagas nada que te moleste solo porque yo te lo pido.
Cassian soltó una risa suave, sin burla esta vez.
—Déjame decirte una cosa, Alessandro no es Cael, no lleva la culpa de su ancestro, no soy irracional, entiendo eso. Aunque no voy a negar que me irrita pero lo soporto porque tú quieres esa alianza,