Cassian alargó una mano para apartar un mechón de su pelo que caía por su rostro y su pulgar, acarició su mejilla, sin dejar de mirarla.
—Eres tan condenadamente hermosa.
Con movimientos firmes él se quitó el resto de la ropa quedando totalmente desnudo frente a ella.
Miró su cuerpo poderoso sin aliento. Su torso era una mezcla de fuerza y cicatrices, de piel cálida y músculos tensos por contenerse.
Casi como si estuviera frente a un dios.
Cassian se colocó sobre ella sin aplastarla, sin invadi