Katherine y Cassian habían envuelto a los trillizos en abrigos gruesos de lana oscura que ella había preparado esa misma madrugada para ocultar su rastro.
Kash caminaba a la izquierda de su padre, con la mano firme en la de Cassian. Klarissa iba en medio, sujetando a ambos padres y Christian, sujetaba la mano de Katherine.
—Mamá —dijo Kash en un tono bajo—. ¿Cuánto falta para llegar a la casa de los abuelos?
Katherine miró hacia adelante, calculando la distancia en la oscuridad.
Cassian parecía