El aire dentro del Enclave no solo era más puro; tenía una densidad diferente, una vibración que parecía masajear los pulmones de Adrian con cada inhalación. Al despertar en la cabaña, Adrian no sintió la alarma mental de la Orden Helix. Por primera vez en veinticuatro años, el primer pensamiento del día no fue un protocolo de seguridad, sino el sonido de una cascada cercana y el trino de pájaros que cantaban en escalas que desafiaban la teoría musical humana.
Al salir al exterior, el sol de la