Capítulo 51 — El Trono de la Concordia
Bajo el liderazgo de Elián y Lyra, el Enclave de los Renegados dejó de ser un refugio de proscritos para convertirse en la capital de un nuevo mundo. Situado en las cumbres más altas, donde la nieve eterna se encontraba con el cielo, el Enclave se expandió con estructuras que desafiaban la arquitectura convencional. Se levantaron torres de cristal negro que se entrelazaban con puentes colgantes de madera sagrada y piedra, mezclando la elegancia gótica y eterna de los Vástagos con la calidez orgánica y la fuerza de las construcciones de los lobos.
Ya no había muros que separaran a las razas por el miedo. En las plazas centrales, bajo la vigilancia de estatuas que honraban la unión de la Sangre y la Luna, los jóvenes lobos entrenaban hombro con hombro con guerreros ancestrales. Los Vástagos enseñaban la disciplina del control mental y la velocidad del pensamiento, mientras que los lobos aportaban la ferocidad táctica y la lealtad inquebrantable d