La biblioteca de la universidad era un laberinto de sombras y estanterías que exhalaban el olor a papel viejo y sabiduría estática. Adrian esperaba en el pasillo de Historia Antigua, el lugar que Aeryn consideraba su refugio. En su bolsillo, la piedra de Miri latía con una intensidad rítmica, pero esta vez, el calor no era una agresión. Era un manto.
Sin que Adrian lo supiera, la piedra estaba emitiendo una frecuencia de resonancia que envolvía sus implantes neuronales. En la terminal de Mara,