La boca de Selene se abrió de la sorpresa cuando el coche se detuvo en el estacionamiento del restaurante. Dominic bajó del automóvil y le abrió la puerta. Ella también descendió, sin dejar de mirar a su alrededor, maravillada por el lugar. Por el letrero de la entrada, supo que se trataba de un restaurante francés.
—¿También hiciste todo esto por nuestra primera cita? —preguntó.
—Ahora estamos saliendo. Es lo mejor que puedo hacer por mi mate. —Le dio un beso en la mejilla y Selene se sonrojó