ESA MISMA TARDE
Naya acompañó a Selene a su casa para ayudarla con el maquillaje y elegir el vestido para la cita de esa noche. Selene ya se había probado más de cinco vestidos, pero Naya no estaba satisfecha con ninguno.
—Quiero algo que, cuando él te vea, haga que se le salgan los ojos de la impresión. —Naya le guiñó un ojo a Selene, haciéndola reír por lo bajo.
—Entiendo a dónde quieres llegar, pero la ropa que me he probado ya entra en esa categoría.
—No, estoy segura de que hay algo mejor.