Pov Leina
Maldito Bastian, me dan ganas de… todo esto es su miserable culpa, de eso estoy segura. Si él no hubiese llegado a mi vida, no estuviera sufriendo justo ahora.
Camino de un lado a otro con desespero, esperando que esa mujer termine de ver mi sangre que mezcló en su estúpido cuenco con hierbas.
Ella solo carga una sonrisa burlona en su cara y, si no fuera la sacerdotisa, ya se la hubiese borrado a golpes.
—¿Y bien?— pregunto, toda tensa.
Mis pezones están tan duros que duelen cont