Pov Leina
Soy arrastrada justo a la mansión principal; una sonrisa de triunfo se dibuja en mi rostro al saber que gané mi objetivo el primer día de estar aquí.
La mujer va al frente, los tacones de sus botines pisando duro sobre el mármol pulido, el cabello todo desordenado y parte de su vestido roto.
Pobre, debe ser muy caro, pero a mí me da igual. Ella se viste con glamour y las chicas de allá afuera, con vestidos todos rotos y sucios.
Llega hasta una puerta doble de roble grueso, empujándola