Pov Bastian.
Tomo otra botella del estante para irme a sentar una vez más en la puerta del balcón. Tropiezo con algunas que ya están esparcidas sobre el suelo, los pedazos de vidrio clavándose en mis pies.
Me dejo caer, tomando un gran sorbo del licor que no es capaz de entumecer ese dolor que año tras año me consume siempre en este día.
Miro la luna en lo alto, tan hermosa y única, acompañándome en mi dolor, y espero, realmente espero que sea ella quien me esté acompañando.
Bebo otra buena