Pov Leina
Ya no sé cuántas veces me he pinchado el dedo tratando de remendar mi vestido; me dan ganas de tirarlo y terminar de romperlo.
Escucho la risa de Ethan venir desde afuera. —Hola, señora Galea— le sonrío a los niños que vienen con él; son de su misma edad y mi hijo es el chaparro.
Creo que heredó lo hondo de mí; no entiendo cómo es que mi madre no me hizo más alta.
—¿Van a algún lado hoy? Están bastante alegres.
—Sí, señora, nos enteramos de la visita de la Reina a otras manadas y