Capítulo 60: Ecos del pasado.
Los latidos erráticos de su corazón eran lo único que le recordaba que había vida en ella…mientras que su alma, rota como un espejo arrojado contra el suelo; reflejaba la desolación que las últimas palabras de Ragnar dejaron en ella. Los fragmentos de ese espejo, clavados en su pecho, le recordaban que cada pieza rota seguía cortando. Y, sin embargo, sangraba algo más que sangre: memorias. Como si el dolor fuera tinta y su cuerpo, un pergamino desgarrado.
Sus rodillas y manos se hundieron en el