Capítulo 69: La horquilla de plata.
La lluvia caía en hilos plateados, cortando el cielo como lágrimas que el mundo no podía contener. Cada gota que golpeaba la piel de Anette era un alfilerazo de realidad, recordándole que aún estaba viva cuando todo en su interior había muerto.
Caminaba bajo el aguacero como un espectro, los pies descalzos hundiéndose en el barro frío, deseando que la tierra se la tragara. El frío no era nada comparado con el vacío que cargaba en el pecho, ese agujero negro que se había devorado hasta el último