Capítulo 70: Destino sellado en sangre.
La consciencia parece ser una burla cuando se es un caparazón vacío… desprovisto de emociones, de vida… poseyendo solo un corazón envenenado que no hace más que marchitar tu ser, tu alma, tu esencia…
El azul de sus ojos, cargado de vida, de esperanza, de amor; había sido reemplazado por el rojo de la perdición, teñido de codicia, acompañado de una sonrisa filosa, depredadora. Anette había muerto, dándole paso a un ser tan desconocido como mortal.
Sentada en su trono de huesos y cenizas, ese que