Capítulo 71: Almas condenadas.
Los aplausos y risas aun resonaban en la inmensidad del salón palaciego, Anette observaba fijamente las llamas danzantes en sus pupilas, como si más que consumir el cuerpo de Archivald estas estuvieran consumiendo el mínimo resto de humanidad que quedara dentro de ella.
No había satisfacción, solo el vacío de alguien incapaz de sentir, de pronto un grito desgarrador nació de su garganta, mientras se doblaba sobre si misma; llevándose las manos al pecho ante la sensación de que le arrancaban las entrañas.
Lagrimas carmesí brotaron de sus ojos, manchando sus mejillas en líneas de sangre y dolor; nadie se atrevió a acercarse, como si de ella emanara un aura pesada y peligrosa que los mantenía alejados, incapaces de ayudarla con lo que sea que le estuviera pasando.
Cuando Anette levanto la mirada hacia las grandes puertas, sus ojos estaban cargados de una furia mortal, como si el culpable de su sufrimiento se encontrara del otro lado de la imponente madera tallada.
— Ragnar — el nombre br