Sus ojos buscaban de forma inconsciente entre la multitud, deseando encontrar algo... o, mejor dicho, a alguien. Vladimir la había arrastrado como un trofeo por el salón, obligándola a sonreír ante aquellos que ahora la adulaban con miradas hambrientas. La copa dorada en su mano pesaba más de lo que debería, su contenido rojo oscilando peligrosamente cerca del borde… demasiado espeso para ser vino, demasiado vivo para ser sangre muerta. Su reflejo en el metal dorado la devolvía fragmentada, com