CAPÍTULO 20: CONTRARRELOJ
La habitación parecía más pequeña de lo que realmente era. El aire se sentía espeso, cargado de urgencia y tensión. Yaroslav apenas podía contenerse, su mandíbula tan apretada que parecía que iba a partirse en dos, sus manos cerradas en puños a cada lado del cuerpo, su pecho subiendo y bajando a un ritmo peligroso. Cada segundo que pasaba sin que Cristel despertara, sin que al menos moviera un dedo, era una maldita tortura.
—¡Maldita sea! —masculló, caminando de un lad