Tiempo después
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—La perseverancia —decía el hombre desde el podio, su voz grave llenando el auditorio— es lo que distingue a quienes sueñan de quienes alcanzan. No se trata de la suerte, ni del talento, sino de levantarse una vez más cuando el mundo parece no quererlo.
El silencio era absoluto. Decenas de estudiantes vestían sus togas negras, los birretes en la cabeza y las miradas brillantes de orgullo y emoción. El orador invitado sonreía con serenidad mientras pasaba las hojas de su discur