Lena estaba recorriendo todo el espacio, mientras Kerem le seguía de cerca, hasta que la joven encontró un libro que llamó su atención y tiró de la mano de Kerem para guiarlo a un sofá cómodo, Kerem se acomodó en asiento recargando su ancha espalda en el terciopelo y Lena se sentó en el brazo del sofá con las piernas cruzadas y el libro entre las manos. Sus dedos pasaban con cuidado sobre la tapa, como si intentara memorizar su textura antes de hablar.
—Este es el libro que voy a leerte —dijo e