La última semana en la mansión Lancaster se había sentido extraña, demasiado silenciosa. La ausencia de Kerem pesaba en cada rincón, en cada pasillo, como si las paredes mismas se hubieran dado cuenta de que ya no estaba ahí. Lena y Lucia intentaban llenar ese vacío con pequeñas rutinas, con conversaciones largas que parecían no querer acabar nunca, con silencios compartidos que hablaban más de lo que ellas podían decirse.
Era una calma en apariencia, pero por dentro ambas estaban afligidas. Le