El cuerpo de Kerem cubría el de Lena por completo.
Su brazo derecho se apoyaba junto a su rostro, firme, aferrado al suelo con una tensión que contenía algo más que el aliento. El otro rodeaba su cintura con fuerza, sus dedos se presionaron de forma involuntaria, casi posesiva, como si su cuerpo supiera algo que él aún no quería admitir. Su pecho subía y bajaba con lentitud, pero cada respiración era más pesada, más densa… casi como si aspirar el perfume de su piel lo arrastrara a una oscuridad