Los preparativos de la vendimia llenaban cada rincón de la mansión Lancaster. El olor a tierra húmeda, las voces de los trabajadores organizando las barricas, las risas de las mujeres que traían cestos de uvas frescas para las pruebas, todo creaba un ambiente de expectación. El sol aún no estaba en lo alto, y sin embargo ya se sentía esa energía propia de los días importantes, donde cada detalle debía quedar perfecto.
Kerem caminaba con paso firme, apoyado en el brazo de Oliver. Su rostro estab