Ignazio apretó el volante con fuerza. Estaba furioso… No, eso ni comenzaba a describir como se sentía.
Sintió los ojos de Elise sobre él, pero no se atrevió a mirarla. Si lo hacía, detendría el auto justo donde estaban y la dejaría en la carretera sin importarle como llegaba a casa. La idea era demasiado tentadora y le estaba costando todo su autocontrol no llevarla a cabo.
No debería haberla llevado a casa de sus padres para comenzar. En el momento en el que la había visto, se había dado cuen