Ignazio saludó a cada uno de los invitados. La mayoría era miembros de su familia —ellos solos llenaban el jardín de la casa de sus padres—, pero también había algunos amigos de la universidad de Luciana.
—Todo se ve muy bonito —comentó la amiga de su novia—. Gracias por invitarnos.
—Por supuesto. —En serio no quería ser descortés con nadie, pero estaba demasiado distraído tratando de encontrar la manera de desaparecer sin llamar la atención.
Vio a lo lejos a Cloe y Laila, pero su hermana no