Luciana jugó con sus manos mientras el juez terminaba de revisar algunos papeles. Su abogado y el de Rodolfo ya habían presentado sus descargos. Había sido una tortura sentarse allí mientras su pronto ex esposo inventaba una y otra mentira para tratar de cubrir su actitud violenta.
El juez golpeó los papeles sobre la mesa para acomodarlos y luego alzó la mirada. Sus ojos se encontraron y ella creyó ver por un breve instante algo parecido a admiración.
—Después de leer las pruebas presentadas po